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Minueto de producción propia
lunes, 23 de octubre de 2017
jueves, 24 de marzo de 2016
Turbulencias
A cada cerdo le llega su San Martín
Refrán
Habíamos
atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del
avión. Las turbulencias habían cesado, me refiero a las atmosféricas.
Pedro y el pánico eran un solo elemento y su
crispación ante el sentimiento de peligro también traería turbulencias
terribles posteriores.
Soltó
mi mano, atenazada por el dolor. Su
mirada de reproche no me afectó lo más mínimo. La idea de sobrevolar el Atlántico
había sido suya.
Me
levanté para ir al cuarto de baño y cuando regresé a mi asiento, dormía
relajado. Él desconocía que el supuesto tranquilizante que había ingerido,
hacía poco más de media hora, iba a sumirle en un profundo y definitivo sueño.
Los multiceringos
No hay nada repartido
de modo más equitativo que la razón: todo el mundo está convencido de tener
suficiente.
El ortinopediatra especializado en mutidistencias
le reconoció ante la presencia de su progenitora. Una vez que terminó su
trabajo el especialista le preguntó:
- ¿Qué es lo que te sientes?
- Siento distorsión en todos mis orificios,
incluso los que están cubiertos.
- ¿Los orificios cubiertos?
- Sí, sobre todo en los ojos
- ¿En los ojos?
-Sí, todos los días los veo.
-¿Los ves?
-Sí, a los multiceringos.
Y continuó:
- Pero ayer me asusté porque no los vi.
-¿No?- contestó incrédulo el especialista.
- No, estaban escondidos tras el reloj de pared
del comedor.
En ese momento su madre se levantó de la silla y
dijo:
- ¡Ah! Mi hijo está desequilibrado.
- No, no, cálmese, señora- dijo el
ortinopediatra.
Y añadió:
- No es muy grave, su hijo solo pasa por una fase
equiliquebrada. Tendrá ataques de risa durante tres días. Nada grave. Eso sí,
quite enseguida el reloj de pared.
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