jueves, 24 de marzo de 2016

En el bar



“Yo no sé lo que es la masturbación, señor”
Luis Buñuel
(Homenaje a Max Aub y Luis Buñuel)


El del bar nos comentó que era un señor importante, director de cine, pero que le conocían mucho en México porque había vivido allí muchos años.
- ¿Y el señor que le acompaña? preguntamos.
- Un polífago
- ¿Un qué?
- Un glotón
- ¡Ah!
- Es escritor.
- Y ¿por qué habla tan alto?
- Porque el otro no oye bien, es sordo. Según dicen es por culpa de los tambores de su pueblo.
Pasado un rato, el del bar se acercó a la mesa para preguntarles si querían algo más:
- ¿Quieren ustedes algo más de consumición?
Entonces el sordo contestó con voz alta y ronca:
- ¡Yo no sé lo que es la masturbación, señor!
Todo se quedó en silencio.
Años más tarde supimos de quién se trataba y entonces nos entró la duda de si aquella brusca contestación se debía a su terrible carácter y por una cuestión así se enfadaría con Dalí. Quizá se trataba de una respuesta típica de un sordo o quizás de una respuesta que formaba parte de su fantástico mundo surrealista.

Nota del autor:
Masturbación: Dícese del que se turba en demasía con o sin razón. Puede producir ceguera aunque no está científicamente demostrado. Quizá se trate de una leyenda urbana, como tantas otras.



El juicio



Quien no castiga el mal, ordena que se haga.


- Él, siempre de manera insistente me decía: Me gusta hacerte daño, y le aseguro, señor juez, que yo no le tomaba en serio. Realmente me sorprendió el día que, sin más, me cortó las piernas.
El juez miraba a Susana sin dar crédito. No entendía nada y, dirigiéndose a ella, dijo:
-¿Sería tan amable de ponerse en pie?
Susana, con decisión, se levantó de la silla desde la que estaba declarando  y se puso en pie.
Entonces, el juez, cuyo rostro parecía cada vez más perplejo, al ver las impolutas y torneadas piernas de Susana, se dirigió a su asistente y le pregunto en voz baja:
-¿Cuánto tiempo hace que sucedió esto?
-Hace un año señor magistrado.
No sabiendo qué añadir le indicó a Susana que no tenía más preguntas.
Susana abandonó el estrado y se sentó junto a su abogado.
El abogado defensor llamó a continuación al siguiente testigo: el doctor Crack.
-Doctor Crack, ¿puede indicar por qué razón la demandante, doña Susana Pérez del Mar, a la que mi defendido le cortó las piernas con la sierra, puede caminar perfectamente como hemos visto todos?
El público estaba expectante a la respuesta:
- El caso de Susana es único en el mundo. Yo mismo fui testigo de cómo, desde el día siguiente al suceso, iban creciendo sus piernas, regenerándose como si fuera una estrella de mar.

El abogado, a continuación, solicitó al juez que este hecho fuera un eximente ya que no se precisó ninguna intervención quirúrgica. Pero el juez resolvió condenar al novio de Susana ya que, aunque esta vez había habido suerte, no era seguro que, en otra ocasión fallara y cortara las piernas a una mujer que no fuera estrella de mar.

De petardos y buitres

De petardos y buitres

El que no cree en la magia nunca la encontrará.

A Santiago Carrasco


El Ortosaurio descabezado, bar literario del barrio de Lavamanos, presentaba la actuación de Santi, mago y boy friend de Angelface, amiga poeta de otra poeta amiga mía. Así que la acompañé.
Cuando comenzó la actuación avisó que era mago de quebrantahuesos porque las palomas le daban alergia.
Justo cuando se quitó la chistera para hacer aparecer un quebrantahuesos despeluchado de una envergadura de dos metros, que causó asombro y susto entre los asistentes al acto, me di cuenta que yo conocía a Santi.
¿No era el que me lanzó, hace muchos años, un corre pies en Pezuela de las Torres?
Sí, era él. Hay personas que tienen una trayectoria terrible: pasan de los petardos a los buitres con una facilidad pasmosa. Lo que me asombraba era que su novia se llamara Angelface, aunque fuera un sobrenombre.
Entonces pidió un voluntario de entre el público. Nadie se animaba por culpa del quebrantahuesos que estaba encapuchado en una percha detrás del mago.
Santi aclaró que se trataba de una sofronización en la que la persona se transformaba en otra persona, así que salió Luis, un poeta bastante pijo que quería impresionar a su pareja para fines lúdicos.
Santi aplicó sus técnicas y Luis, enseguida comenzó a responder a las preguntas que le hacía:
- ¿Quién eres?
- Soy el autor de la Orestiada- contestó Luis sin dilación
- Odio los quebrantahuesos- continuó
Esta contestación confundió a Santi y a muchos de los asistentes, ya que mucha gente desconoce que a Esquilo, autor de la Orestiada, le mató una tortuga lanzada desde gran altura por un quebrantahuesos.
El dramaturgo griego había decidido irse fuera de la ciudad ya que un oráculo le había predicho que moriría aplastado por una casa. Pensaba que así escapaba de su trágico destino.
Santi no consiguió que Luis volviera de su personaje, así que lo dejó en su estado de felicidad sabiendo que se le pasaría en compañía de su chica, que le miraba admirada.
Al final no fue a mayores porque alguien dijo que era el cumpleaños de Santi y mientras Esquilo declamaba con un toque muy teatral su Orestiada brindamos distendidamente.
De los corre pies ni hablé, fue mucho más fuerte la Orestiada que aquellas carreras en mis medias.